miércoles, 22 de junio de 2022

Mariposa, la única palabra que sabes decir en español.

 


 Esto tú no lo sabes, pero fuiste la segunda persona con la que hablé tras un cambio a una nueva vida. El chico mono que no se fijaría en mi.

Esta nueva aventura agridulce comienza después de un invierno frío al este de Polonia, yo y mi nuevo compañero de aventuras llegamos a un humilde hostal que en días convertimos en un nuevo hogar provisional. El hogar nos duró poco, pero se sintió sempiterno, por aquello de que el nuevo e idílico no aparecía y el humilde actual tenía un costo superior a las estrellas que le iluminaban en la entrada.

Consciente de ello, tú, te ofreciste anfitrión. Tú, el chico que nunca se fijaría en mí.

Obviamente nunca dejé que esto sucediera, para mi experiencia, vivo en una época en la que la hipocresía es símbolo de humanidad.

Yo, que creo en el destino a ratos. Te encuentro en un avión, mi nueva oficina, pero no me percato de tu compañía. 

Tú, el chico que nunca se fijaría en mí, utilizas una de las redes sociales que tan de moda están en esta hipócrita época para comentarme lo sucedido poco después de nuestro vuelo a Palma. 

Nuestro, ¡cómo me encanta hacer equipo rápidamente! 

Yo qué desde nuestra conversación anterior ya había dado por echo que no habría una siguiente posible, recibido un mensaje que me hace saber que te gusta mi nuevo bigote, en el fondo las redes sociales nos acercan a personas.

El tiempo había pasado y una nueva ilusión había parecido llegar a mí, bajo de autoestima mantengo ese bigote que me motiva una vez al año a mantener mi ego estable. Dije bajo de autoestima porque cuando tengo el foco puesto en alguien como parecía ser en este caso y dicha persona no parece estar en mi sintonía, suelo caer en pensamientos destructibles hacia mi ser.

Una vez más las redes sociales te informan de esta nueva compañía que tanto parecía agradarme días atrás.

 ¡Bring! Nuevo mensaje recibido:

- ¿Estás quedando con alguien?

(Aún no consigo traducir bien del inglés, pero igual la pregunta era más: ¿Estás saliendo con alguien? o ¿Estás citándome con alguien?)

- algo así, respondí

- ¿Porqué?

- Siempre me pasa igual, suelo llegar tarde.

- ¿Tarde? ¿Tarde para qué?

- Me hubiera gustado tener una cita contigo.

- Bueno, siempre podemos conocernos.

- Ya, pero no podemos tener una cita...

...

Tras una dulce velada días más tarde, en nuestros últimos minutos mientras me esperabas a que cogiera el transporte público, te pregunté ¿Estamos aún a tiempo de tener una cita de tres minutos? (Te abracé) y antes de que contestases junté mis labios con los tuyos. En ese momento, sentí la única palabra que sabías decir en español. 

- ¿Qué haces este finde? Preguntaste.

- Bueno, viene una amiga y he quedado con el chico que te comenté y una amiga más para salir, ¿Tú?

- Saldré con mi amigo también.

Un último beso, me mantuvo la sonrisa durante días.

Mi primer pub de ambiente en la ciudad, y allí te vuelvo a encontrar. La situación era un tanto incómoda para ambos, aún así, nos saludarnos y seguimos cada uno a lo suyo.

- Un vodka con redbull, porfavor.

- ¿Disculpa? No te he escuchado.

- Vodka redbull.

- Aquí tienes.

De repente el sonido de un vaso golpeando la barra, me hace girar la cabeza. Adivina quién era, ¡El chico que nunca se fijaría en mí!

- ¿Pretendes hacer como que no me conoces durante toda la noche?

- Bueno, te he saludado, pero creo que sí va a ser lo mejor, al menos esta noche. Lo siento, pero no me sentiría cómodo de cualquier otra manera.

-Te perdono si me besas en el baño.

-¿Vamos fuera y fumamos mejor?

-Vale.

-¡Sígueme!

 ...

The Sr Blackberries. 

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