Me contó la historia y la sentí como si pudiera contarla mediante la experiencia.
Decía no arrepentirse de las acciones que realizó a lo largo de su vida; pues estaba seguro de que aunque funcionó como una marioneta sin hilos dejándose llevar a base de empujones, siempre tuvo quien le acogió suavemente, le envolvió en sábanas de seda y valoró sus palabras. Y que decir de su acomodamiento en las sonrisas de miradas perdidas que él mismo creó, sonrisas que aunque sinceras en el fondo fueron mero producto de su imaginación. Con esto siempre aclaraba la manera en la que expulsó su adolescencia para recuperar su niñez, reformada con consciencia y pura dedicación, a la que añadió cultura para darle un poco de buen sabor. Ahora llegando a su presente promete dedicar tiempo a cultivar sus propios frutos, amarrar fuertemente la empuñadura, elegir correctos titiriteros y sentir vivamente la función.
The Sr Blackberries
The Sr Blackberries

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